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Hacia el Norte: día 0 de mi 2º Camino de Santiago!

Ivan Blanco

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Encierro de toros, pinchazos, arcilla, ramas, viñedos, charcos, tormentas infernales, cantos, risas, gente increíble y muchas historias más ... así es el Camino de Santiago!

El Camino de Santiago es una ruta de peregrinaje milenaria que lleva a la tumba del Apóstol Santiago, siendo la ruta más popular la del Camino Francés que va desde Saint Jean Pied de Port (Pirineos franceses) a Santiago de Compostela (España), cruzando ciudades únicas como Pamplona, Burgos, León, Astorga y muchas más. Se puede hacer de 3 maneras, la más clásica a pie, en bicicleta o a caballo. Los casi 800kms que separan la frontera francesa con Santiago, la capital de Galicia, son unos 30 días a pie o 15 en bicicleta. Ten en cuenta que la mayor parte del mismo pasa por bosques frondosos y estrechos, traicioneros descensos empedrados y llenos de raíces, caminos de barro y a veces, sólo a veces, un poco de asfalto... A sabiendas de ésto, le di un dulce viajecito en avión a mi querida bici de montaña Orbea (o "Orbeiña" para los amigos) hasta Saint Jean Pied de Port, antes de enfrentarla a su peor desafío hasta la fecha.

El Camino de Santiago: 800km en bici, 15 días de satisfacción y muchísimas historias increíbles.
— Septiembre 2014
 

He tenido la suerte de vivir ésta aventura en septiembre del 2014, la cual acabó haciéndome ver el mundo de otra manera. Me devolvió la pasión por el ciclismo, la gente, las aventuras y la fotografía como un medio para contar historias. También me empujó a crear mi blog y empezar a relatar las increíbles experiencias que viví durante este viaje... si te pica la curiosidad, puedes ver y leer los 15 días de mi periplo en www.theworldisahandkerchief.com/caminodesantiago.

Como aperitivo, aquí tienes algunas fotos del mismo:

Así fue, que este viaje reavivó mi pasión por las dos ruedas que había, por circunstancias varias, dejado hace unos años. Gracias a ésto y mis relatos en este blog, mi implicación en el mundo del ciclismo aumentó de manera exponencial y poco después de finalizar mi aventura, comencé a colaborar con LikeBike Monte Carlo: la feria de bicicletas más prestigiosa del mundo. Mis tareas eran gestionar todas las redes sociales y su contenido, además de utilizar mis habilidades fotográficas para sus eventos. Es una exposición de lo mejor que hay en el mundo del ciclismo en todas sus formas y colores; la próxima edición será en junio de 2016. Por otra parte, también empecé ir a trabajar en bici, unos 44kms ida y vuelta, que además de mantenerme en forma, me ayuda a evitar los muy muy habituales retrasos, cancelaciones, huelgas, y demás contratiempos a los que nos tiene muy, pero que muy acostumbrados, el sistema de ferrocarriles francés... además, es una gozada adelantar a todos los coches bloqueados en los atascos de cada mañana.

Las increíbles rutas del Camino de Santiago

Con 18 días de vacaciones por delante, mi cabeza comenzó a buscar opciones... hmmm Noruega siempre estuvo en mi lista, pero quizás es mejor ir en invierno y ver las magníficas auroras boreales... Islandia es otra de mis opciones deseadas e incluso tienen una Competición de mountain bike en junio ... ¡Oh! Pero espera, quizás podría hacer otro Camino, porque no la ruta del Norte, aunque puede que no me dé tiempo para hacer esos 200 kms más de la francesa... "Vamos a ver" me dije a mi mismo. Sin embargo, una vez metida la idea en mi cabeza, como buen gallego, y viendo que este camino parecía bastante "plano", las cosas comenzaron a ponerse en marcha.

Es así que poco a poco me preparaba para otro viaje único en el que estaba muy claro que mi querida Orbeiña iba a ser otra vez mi compañera inseparable. Pero no iba estar sola, ya que en esta ocasión tuve la oportunidad de llevar dos equipaciones ciclistas increíbles, una más urbana y la otra más de ciclista de carretera. Las prendas son de la marca francesa Café du Cycliste, con un estilo no muy lejos de la gran tradición ciclista francesa, pero obviamente con calidad y rendimiento equiparables a las mejores marcas de hoy en día. Se trata principalmente de un negocio online, aunque recientemente abrieron un café de verdad que refleja perfectamente su marca y en uno de los mejores lugares del puerto de Niza (Francia); donde vivo actualmente.

El Café! ©Café du Cycliste

Al estar en mejor forma física que en mi anterior Camino, me sentía bastante confiado para arrastrar mis casi 25 kg de bici y alforjas en éste "fácil" Camino del Norte ... ¡Oh, Iluso!... Eso es como podría definir ahora mi estado mental en ese momento...

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
 

Menos popular y concurrida que el Camino Francés, la ruta del Norte siempre fue considerada una de las más bellas y más fieles al Camino que el propio Apóstol Santiago empleó en su día. Eclipsada durante años por su homólogo francés que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993, la rivalidad norte-francesa acaba de quedarse en igualdad de condiciones; discutido en la última reunión del comité de la UNESCO del 8 de julio, el camino del Norte es ahora también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, debido a su creciente popularidad y su relevancia histórica. Obviamente, esto aumentará el número de peregrinos, así como su protección y los servicios que se ofrecerán.

El Camino del Norte (la linea violeta)!

Como me dije a mí mismo en mi primer Camino ¡Bueno, me voy!

Fue en junio de este año 2015, cuando recién aterrizado en Biarritz, con la bici montada, cadena en su sitio y con la emoción de una nueva aventura aumentando cada vez más, que me preparaba para cruzar toda la parte norte de España en un viaje de 15 días, donde encontraría historias fascinantes, paisajes increíbles, comida deliciosa y nuevos amigos en mi primer Camino del Norte.

Estate atento a mis próximas entradas para ver lo que pasó en mi segundo Camino de Santiago.

Día 15: Arzúa - Santiago de Compostela

Ivan Blanco

Al igual que en las mejores películas e historias, el tan ansiado momento en el que todas las piezas del puzzle empiezan a encajar, estaba a punto de desplegarse en mi último día del Camino. Día 15 iba a marcar el final de un capítulo en mi vida, con la felicidad que otorga lograr tus propios objetivos y los amigos que vas haciendo durante el viaje. Con una buena pizca de nostalgia, Andrew y yo nos lanzamos a duras penas para enfrentarnos a nuestra última jornada en el Camino de Santiago.

Amaneceres en Arzúa

Para empezar, nos unimos a nuestros amigos más recientes, los peregrinos de Nebraska que conocimos el día anterior (vuelve al día 14 para averiguar más). Como no, nos lanzamos hacia nuestra vieja costumbre de zamparnos un buen desayuno fresco, el cual Padre Nolte decidió ofrecernos y que le agradecimos enormemente. 

Teniendo en cuenta que los demás "Ondiñas" nos llevaban bastante ventaja, ya que se habían quedado a dormir en un pueblo más cerca de Santiago, decidimos ponernos en marcha y apurar el tiempo perdido durante nuestra jornada pulpera (vuelve al día 14 para descubrir este sabroso plato regional). A pesar de que era nuestro último día, íbamos a hacer muchos más amigos de lo que nos podríamos imaginar.

Con la barriguita bien llena, nos despedimos de la capital gallega del queso (Arzúa), para dirigirnos hacia la capital de Galicia y el destino de peregrinación de miles de personas de todo el mundo: Santiago de Compostela. Aquella ciudad que nos había unido en este viaje, estaba a punto de abrirnos sus puertas y aunque fuera uno de los principales motivos para esta aventura ... pronto descubriríamos otros mucho más importantes.

Nuestro segundo desayuno :)

Continuando con nuestro camino, si bien las subidas no eran tan duras como las anteriores, el más menor obstáculo se hacía insuperable hasta el punto de que mis piernas no parecían responder... Uno puede pensar que es normal, tras 14 días en bicicleta seguidos, la fatiga debería notarse. Sin embargo, para mí no creo que la razón fuera física, sino mental. Todas las experiencias y personas increíbles con las que me encontré en estas dos semanas han tenido tal efecto emocional en mí, que la cabeza no quería que mi cuerpo terminara este periplo ... así que, ante esta situación, pues nos paramos para disfrutar nuestro segundo desayuno ;)

Nos detuvimos en una pequeña casita con jardín que era un hervidero de peregrinos de todas partes y se veía que sus dueños eran expertos en desayunos peregrineros. Nos zampamos un buena empanada gallega (más info aquí), un plato muy típico de la región. Mis favoritas son las de pulpo, bacalao, berberechos y las riquísimas zamburiñas, que son un poco como vieiras pequeñas. A ésto le añadimos un buen café con leche, que a su vez nos vino servido en otro producto típico gallego: un taza al estilo Sargadelos. Sargadelos es una marca de cerámicas muy reconocida en Galicia (descúbrela aquí), que se distingue por su patrón de color azul-blanco y cerámica de alta calidad; se usa a menudo para regalar y para ocasiones especiales.

Steph la Australiana sonriente

Tras este desayuno de Galicia Calidade, el frío mañanero nos hizo volver a nuestras bicis para regresar a los magníficos bosques gallegos. Entre los muchos "Ring ring, abrid paso!" y "Buen Camino!", hubo un peregrino que nos hizo reducir la marcha gracias a una de las formas más simples, universales y sinceras de interacción humana: una sonrisa! Lo que parece tan obvio, pero que a menudo olvidamos en nuestras vidas ajetreadas, fue el elemento que nos trajo otra amiga en el Camino, Steph de Australia. Después de visitar sus origines maternales en Grecia y recorrer buena parte de Europa con su mochila, decidió hacer el Camino de Santiago desde Sarria. Sin embargo, ésta no iba a ser la última vez que nos encontraríamos y la próxima iba a ser mucho antes de lo que podríamos esperar.

Sonia y Quique en su increible bar

Queriendo compensar el tiempo perdido, seguimos hasta los límites municipales de Salceda, donde llegamos a un lugar único que no es apreciable a simple vista... primero, sólo vimos una terraza y un bar, después de un momento dubitativo rápidamente disuelto, cómo no, entramos para tomarnos nuestro tercer café del día. Una vez dentro, resultó ser un lugar lleno de historia, donde además de los mensajes sobre las paredes y mesas, lo más llamativo eran ... camisetas! Sí sí, camisetas que colgaban del techo, había por lo menos 100 en todos los colores posibles, colgadas allí por peregrinos, visitantes y amigos de todas las partes del mundo. Por si no fuera batante, la amabilidad y energía de Quique y Sonia, los propietarios, convirtió esta experiencia en un momento extraordinario. Obviamente, ante estas circunstancias, una de mis foto-entrevistas se hacía obligatoria; la reciente historia detrás de este lugar único fue muy interesante y conmovedor a la vez. Sin embargo, al igual que las demás foto-entrevistas, se publicarán más adelante dentro de su propio contexto.

Después de esta agradable sorpresa y dirigiéndome hacia mi ya, muy frío café, me reuní con Andrew y... Steph! Sí sí, la feliz Australiana que nos encontramos anteriormente nos alcanzó y se unió a nuestro momento café (y sí, tienes razón, nuestras pocas ganas de acabar nos hacía muuuy lentos). Como ya estábamos más o menos cerca de Santiago, intercambiamos selfies y WhatsApp para reunirnos de nuevo allí y celebrar juntos nuestro Camino!

Un peregrino a caballo muy cómodo

A pocos kilómetros para llegar a Santiago, Andrew y yo seguimos la ruta... aunque con la nostalgia de la aventura a punto de acabar, el hambre se hizo presente y nos detuvimos de nuevo. Mientras Andrew se zampó unos buenos huevos con bacon, yo recurrí a mi querida cerveza gallega, Estrella Galicia. Durante esta enésima parada, nos encontramos con dos australianas más, Sam y Jayne, y también unos caballogrinos. Si te entran las dudas de que hacer el Camino a caballo es legítimo, sí sí, lo es. Los requisitos para ser un peregrino del Camino de Santiago de Compostela son de hacerlo a pie, en bicicleta o a caballo, además de las distancias mínimas en cada caso.

Llegados al fin a Pedrouzo (última colina antes de Santiago) el para mí conocido horizonte de Santiago se desplegaba en todo su esplendor y con un cielo completamente azul, atravesado sólo por las impresionantes torres de la Catedral de Santiago de Compostela, donde descansan los restos del Santiago Apóstol: la razón que ha motivado esta famosa peregrinación religiosa durante siglos.

Al fin, Santiago!

La sensación de logro, felicidad y satisfacción de entrar en la ciudad donde realicé mis estudios y pasé casi 10 años de mi vida, con sólo la fuerza de mis piernas y mi querida bici con sus 20 kg de peso, fue uno de los momentos más gratificantes que jamás he vivido. La felicidad fue tal que hasta salté sobre la señal indicativa de la ciudad, como puedes comprobar en la foto de cobertura más arriba.... pasar por sus calles adoquinadas, flanquear el "Museo do Pobo Galego", para luego ascender a la "Plaza de Cervantes" (nombrada en honor a uno de nuestros más grandes escritores) y acabar finalmente por descender al punto de destino tan ansiado, la magnífica catedral de Santiago... todo ello hizo que mis recuerdos y sentimientos se entremezclaran en una gran explosión de alegría y satisfacción. Lo mejor, que además fui recibido por mis padres y uno de mis mejores amigos, Jorge, compartiendo así juntos este logro único para mí. Después de éste momento de júbilo, nos fuimos a otro lugar con historia, el "Hostal de los Reyes Católicos", el hotel de 5 estrellas situado junto a la catedral y donde realicé una de mis prácticas de verano hace unos años. Después de la propia Catedral, es probablemente una de las construcciones más emblemáticas e históricas de Santiago, que en su día servió como hospital para peregrinos (sigue éste enlace para saber más sobre su historia). Fuimos muy bien recibidos por mis antiguos compañeros y disfrutamos de unas riquísimas tapas en el restaurante "Enxebre".

La paciencia del peregrino

Al tener que irse mis padres, Jorge, Andrew y yo comimos algo juntos antes de irnos a buscar nuestra "Compostela", el certificado expedido por las autoridades eclesiásticas de la Catedral, que hace constar haber realizado la peregrinación a Santiago. Para obtenerla, tienes que llevar contigo la credencial del peregrino (puedes ver la mía aquí debajo) e ir sellándola durante tu peregrinación en cualquier iglesia o albergue por el que vayas pasando. Existe también una distancia mínima, al menos 100 kilómetros a pie o 200 kilómetros si vas en bici (para más info pincha aquí).

 

La credencial a reventar!

 

"Hollywood" made in Germany

Así nos dirigíamos entonces al último paso de nuestro Camino para recibir una gran.. cola! La Oficina del Peregrino, donde se otorga el certificado, estaba a rebosar de gente, pero al contrario de lo que cabría esperar (especialmente para los que hacen el Camino en agosto) no era debida al exceso de peregrinos, sino que fue a causa del "Hollywood" alemán, que ya nos encontramos durante mi día 11 del Camino. Por lo tanto, con la paciencia del peregrino, esperamos hasta que terminaran un par de escenas y nos quedamos observando esos inmaculadamente limpios "peregrinos", con mochilas que parecían hechas de pluma... así entonces, armados de paciencia, al final pudimos llegar al último punto de nuestro viaje.

Mi Compostela!

Último punto...? Pues no exactamente. Regresando a la plaza do "Obradoiro", donde se encuentra la Catedral, me reuní con otros 3 amigos de facultad, Pablo, David y Martín. Vinieron a saludarme y compartir otro momento de recuerdos, antes de que Andrew y yo nos dirigiéramos al Albergue y nos reuniéramos con los demás "Ondiñas" para cenar y celebrar nuestra peregrinación!

 

Lo conseguimos!

 

Así fue, que lo que comenzó como un "Venga, me voy en bici a Santiago", acabó siendo una de mis aventuras y experiencias más grandes jamás vividas. No hay una sola razón para hacer el Camino, hay tantas como personas e historias que uno se puede encontrar mientras lo hace, y como con la mayoría de los viajes y aventuras, lo que importa son las personas que conocerás, el recorrido y lo que aprenderás para tu propia vida .

Por lo tanto, voy a terminar mi último día con mi Decimosexto consejo para el Camino:

Haz el Camino con tu propia razón personal, olvídala en el camino para disfrutar el viaje y dejarte inspirar por la gente que te encontrarás.

"Buen Camino" queridos amigos!

 

PD: ¿Curioso por saber dónde empezó todo? Vuelve aquí al Día -1 y Día 1.

Día 12: Villafranca del Bierzo - Samos

Ivan Blanco

Acabando el día anterior con una cena de lo más familiar, un nuevo día estaba a punto de comenzar y nuevas cimas estaban por conquistar.

El comedor acogedor

Durmiendo en uno de los albergues más acogedores de mi Camino, con aproximadamente otros 30 peregrinos por habitación, suele ser bastante habitual que uno se despierte a altas horas de la madrugada debido al traqueteo de bolsas de plástico y peregrinos que se despiertan muy temprano (compruébalo en el día 3). Sin embargo, esta vez un sonido poco común nos despertó a prácticamente todo el mundo al mismo tiempo. Imagínate, durmiendo tiernamente, envuelto en tu saco de dormir calentito y todo acurrucado cuando de repente... un gran ¡BANG! ... además, alguien grita ansiosamente "¡¡¡Oh Dios mío!!!" con un fuerte acento Inglés. Siendo plena noche y no viendo un burro a tres pasos, al asegurarme de que no era yo y que no había nadie quejándose, en una extraña mezcla de sorpresa y sueño... me volví rápidamente al mundo de los sueños.

Despertándome con los primeros rayos del día, fue ahí cuando descubrimos el misterioso acontecimiento nocturno, hubo una persona que literalmente se cayó de una de las camas superiores, siendo eso lo que hizo tal estupor y ruido. Sin embargo, el "Oh Dios mio !!!" no era la misma persona que se cayó, era simplemente alguien asustado por el gran estruendo. El misterio aún rondaba de quién podría ser la persona que se cayó, alguien de peso se imagina uno... es ahí cuando un miembro "Ondiñas" confesó: era Carla! Incluso con un cuerpo delgado como el de ella, la explosión contra el suelo fue de lo más impresionante y aunque no fue ella quien lo había exclamado, las bromas "¡¡¡Oh Dios mio!!!" no pararon en tooooooodo el día :)

Después de esta revelación, nos lanzamos hacia el desayuno en uno de los comedores más encantadores que he visto en todo el Camino. El desayuno era genial, para regocijo de Andrew, nos sirvieron una deliciosa tosta de bacon y huevos, además de la opción Cola Cao o Café habitual. Me encontré allí también con Fee, la peregrina danesa del día anterior y pude hacer otra de mis foto entrevistas con Blanca, que trabaja en el albergue donde nos hospedamos. Esto me hizo una vez más quedarme atrás, pero no fue ésta la única razón, embelesado por la belleza encantadora de Villafranca otro momento fotográfico se hacía obligatorio, echa un vistazo debajo.

La belleza de Villafranca del Bierzo

Retomado la ruta, me paré para un cafelito rápido donde para mi sorpresa, el imparable Andrew llegaba poco después, incluso se retrasó más que yo porque se puso a charlar con otros peregrinos que se encontró. Prosiguiendo nuestro Camino ya juntos, me contó una historia que le ocurrió antes. Estaba pedaleando tranquilamente como suele hacer todo bicigrino, con su portaequipajes, bicicleta y demás, cuando de repente ve a cierta distancia un grupo de ciclistas. Alcanzándolos poco a poco, con su carga y todo, vio que era un pelotón que participaba en el Campeonato Mundial de Ciclismo que habíamos visto el día antes en Ponferrada. La cosa es que en un momento dado tuvo que adelantarlos, sí sí, a ciclistas profesionales con bicis de 10.000 € ... lo curioso es que el que iba en el coche de apoyo le dijo a Andrew que volviera atrás, a lo que simplemente respondió: "Bueno, pues que vayan más rápido, no?" Sí, el increíble Andrew con una bicicleta de trekking pesada y cargado, es más rápido que profesionales del ciclismo en bicis ligeras (al final hemos concluido que el líder del equipo probablemente quería evitar que los chicos se desmotivaran al ser adelantados por un bicigrino ;) ).

Décimo tercer consejo del Camino: sigue tu camino paso a paso, no temas a los grandes, ¡a veces incluso los adelantarás!

Toda subida tiene su recompensa

Más tarde, entramos en la hermosa zona de "Los Ancares" donde Andrew tomó la delantera (a ver quien le sigue el ritmo tras la historia que os acabo de contar...). Por lo que en la subida hasta Cebreiro la hice en su mayoría sólo hasta que me encontré con dos vascos que hacían el Camino a pie, tuvimos una divertida charla y al final di un último empujón para subir los 1098m del primer pueblo gallego en el Camino. Con un timing perfecto y no planificado, me encontré allí con el equipo "Ondiñas", habían tomado la carretera principal mientras yo me había adentrado por la secundaria. El pueblo de Pedrafita do Cebreiro es un viejo conocido, ya que solía llevar allí amigos que venían a visitarme, especialmente para que vieran el paisaje y sus viviendas tradicionales, las Pallozas. Además de esto, Cebreiro es conocido por otra exquisitez gastronómica, el " Queixo do Cebreiro" (ve aquí para más información). Es un queso blando madurado que casi se puede untar, pero no llega a ser tan suave como el Camembert francés o el queso de Tetilla (más sobre este queso peculiar en mi día 10). Convencí a Andrew de que nos quedáramos allí un poco más, lo cual fue una tarea de lo más fácil, aceptó encantado pidiendo un par de Estrellas mientras yo nos agenciaba un queso do Cebreiro, pan y una deliciosa mermelada casera de uvas; mmmmm qué delicia!

Exquisito queso do Cebreiro y mi cerveza favorita

Después de otro momento gourmet, lo que parecía un dulce descenso, pronto se convirtió en otra colina a ser conquistada. Para más inri, nos aventuramos por la típica ruta de senderismo estrecha, convirtiéndose la cosa en una tarea imposible. Hasta tal punto que mismo los peregrinos a pie casi nos adelantan, además de habernos casi resbalado dos veces en esta rocosa subida. Sin embargo, al final todo esto hizo que la llegada a la cima fuera de lo más gratificante, nos topamos allí con tres peregrinos brasileños que se divertían con nuestros agotados caretos. Suerte también, que justo tras la subida, había un bar perfectamente situado, obviamente nos tomamos unas cervezas bien merecidas: un brindis por ello!

Descensos felices

Completamente recargados, nos echamos a la carretera para sumergirnos en los magníficos paisajes de mi querida región, Galicia: colinas, vacas, árboles, el aire fresco y paisajes únicos nos daban la bienvenida a una de las zonas más verdes de España. Por supuesto, en una región que es comparable con la Bretaña francesa o mismo Irlanda, no podríamos ser acogidos sin uno de sus elementos más característicos ... ¡la LLUVIA! La fuente de vida se precipitó sobre nosotros en su forma más natural y en pocos minutos estábamos completamente empapados, lo cual, contrario a la mayoría de la gente, nos hizo de lo más feliz y se transformó en una de nuestras bajadas más divertidas del Camino.

El equipo "Ondiñas" en el Monasterio de Samos 

Tras este descenso más que húmedo, acabamos llegando a otro lugar único del Camino, Samos. Su principal punto de interés es el maravilloso Monasterio San Xulian de Samos de origen medieval, perteneciente a la orden de los benedictinos y que se remonta al siglo VI d.C. Hace muestra de tres diferentes estilos arquitectónicos: gótico tardío, Renacimiento y Barroco. Entre otras maravillas como la Catedral de Santiago, Samos se erige por derecho propio en uno de los lugares más hermosos de mi región.

La Iglesia del Monasterio

Llegados a nuestro destino final del día, Andrew y yo recibimos una gran bienvenida por parte de nuestros "Ondiñas" que habían llegado justo unos minutos antes que nosotros. Acomodándonos en el albergue local, después de una ducha rápida, nos fuimos al Monasterio y disfrutamos de una visita guiada del mismo. En el grupo había algunas personas que hablaban cero español, por lo que no les hice yo la traducción al Inglés. Ambos quedaron muy agradecidos por mi ayuda, e incluso fray Horacio, quien fue nuestro guía, me querían reclutar para la congregación, hasta tal punto que antes de salir incluso me dijo "¡Piénsatelo!" ... Anécdota divertida para algo que voy a ... no hacer ;)

Las exquisitas Zamburiñas

En conjunto, un exquisito queso, magníficos paisajes, bajadas con lluvia, una ciudad y gente hermosa, y una cena con zamburiñas (como pequeñas vieiras), hicieron de éste, otro maravilloso día en el Camino.